Controles médicos y
estudios en el embarazo
trimestre a trimestre

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Controles médicos y
estudios en el embarazo
trimestre a trimestre

Durante el embarazo se realizan una serie de estudios de rutina para evaluar la salud de la mamá y del bebé. A estos pueden sumarse otros exámenes opcionales que dependen de la salud y los antecedentes de la mamá.

 

Exámenes de rutina que se realizan en el embarazo

 

En cada consulta el obstetra realiza controles básicos a la mamá de peso, presión arterial, medición del abdomen y latidos del bebé.

Hacia el final del embarazo hay médicos que suelen agregar un examen vaginal (tacto), que consiste en palpar el cuello uterino para saber si se está preparando para el parto, y evaluar si la cabeza del bebé se está acomodando en la pelvis.

En cuanto a los estudios de laboratorio, el médico indicará:

Primer trimestre

Papanicolau y colposcopia: se indican durante las primeras visitas al obstetra si no fueron realizados en los últimos doce meses. Permiten diagnosticar infecciones vaginales comunes (hongos, parásitos, algunas bacterias), la infección por el virus del papiloma humano (HPV), cáncer de cuello de útero, etc..

Análisis de sangre: este estudio suele ser de los primeros que indica el médico y, dependiendo de cada obstetra y de los resultados, se repite cada mes.

Sirve para detectar y/o determinar el grupo sanguíneo y factor RH, nivel de hemoglobina, nivel de azúcar en sangre (glucemia),  anemia, inmunización contra rubéola; infecciones como VIH, sífilis, hepatitis B y C, toxoplasmosis y Chagas, coagulación, etc.

Análisis de orina completo: también es uno de los primeros estudios a realizar y el obstetra puede indicarlo cada mes. Sirve para descartar infecciones urinarias y comprobar si el riñón está funcionando bien.

Ecografías: las ecografías de rutina en un embarazo normal suelen ser tres, una en cada trimestre. La necesidad de indicar más ecografías dependerá de la salud de la mamá y del bebé.

La primera, aproximadamente a las 6 semanas, suele ser una ecografía transvaginal que se utiliza para diagnosticar el embarazo y ver si es único o múltiple, si está situado dentro del útero, etc.

Segundo trimestre

Prueba de diabetes o glucemia: sirve para descartar diabetes gestacional. Se realiza rutinariamente durante las semanas 24 a 28. Se solicita un retesteo (aunque el resultado haya dado normal) en las semanas 31 a 33 ante ciertas situaciones como diabetes en familiares, obesidad, hipertensión, abortos espontáneos, etc..

Scan fetal: se realiza entre las semanas 16 y 20. Se trata de una ecografía que se hace para estudiar la anatomía del bebé en detalle y la localización placentaria.

Tercer trimestre

La tercera ecografía se suele indicar luego de la semana 32 para controlar el crecimiento fetal y el volumen del líquido amniótico.

Detección de la bacteria estreptococo: se realiza en la semana 36 a través de un hisopado para tomar muestras de fluidos vaginales y rectales y verificar o descartar la presencia de una infección por estreptococo del grupo B (EGB).

Monitoreos fetales: se basa en la detección de los latidos cardíacos del bebé y de las contracciones uterinas. Se realizan a partir de las semana 38 o 39, aunque en embarazos con complicaciones pueden indicarse antes, desde la semana 28 o 32.

 

Exámenes opcionales

 

Teniendo en cuenta los antecedentes de enfermedades hereditarias (personales o familiares) y la edad de la futura mamá, el médico puede sugerir exámenes de diagnóstico prenatal para evaluar si el bebé presenta alguna anomalía. Estos estudios pueden detectar con un alto porcentaje de certeza patologías como Síndrome de Down, Síndrome de Turner, Síndrome de Klinefelter, Síndrome de Patau.

Las técnicas pueden ser invasivas o no invasivas.

Entre las No invasivas están:

Translucencia nucal: se realiza entre las semanas 11 y 14.  Para llevar a cabo este estudio se mide la translucencia nucal (grosor de los tejidos del cuello fetal) por medio de una ecografía.

NT plus 11-14: también se realiza entre las semanas 11 y 14 y a la translucencia nucal se suma un análisis de sangre de la futura mamá en el que se dosa una hormona placentaria. Se tiene en cuenta también la edad de la madre, porque los riesgos aumentan con la edad. Toda esta información se procesa utilizando un software especial y se obtienen los resultados finales.

Triple screening o triple test: se realiza entre las semanas 15 y 20 del embarazo y se basa en el dosaje en sangre materna de tres sustancias (proteínas y hormonas, algunas fetales y otras placentarias). Los valores se vuelcan junto con otros datos en un software hecho sobre la base de los resultados de millones de embarazos y a partir de esto surgirá el resultado.

Alfafetoproteína sérica: por lo general se lleva a cabo entre las semanas 16 y 18, contando desde la última menstruación. Es un análisis de sangre que se le realiza a la futura mamá y que mide los niveles de esta sustancia que es producida por el hígado del bebé. Estos niveles varían según la edad gestacional, por lo tanto en esta medición se deberá conocer la edad exacta del bebé.

Estudio del ADN fetal en sangre materna: se realiza a partir de la semana 9 de embarazo con una extracción de sangre a la embarazada.

Técnicas invasivas

No se realizan en todos los embarazos porque conllevan un determinado riesgo sobre el bebé. Junto con el médico, la mamá puede discutir sus beneficios y riesgos y tomar una decisión.

Este tipo de estudios tiene un alto porcentaje de certeza diagnóstica.

Amniocentesis: se realiza entre las semanas 15 y 18, posteriores a la última menstruación.

Se trata de un procedimiento médico por el cual se obtiene una muestra del líquido amniótico, para su posterior análisis. Durante el procedimiento, el médico inserta una aguja a través del abdomen materno para llegar hasta el líquido amniótico y obtener una muestra, mientras se utiliza el ultrasonido para guiar las acciones del médico.

Este estudio requiere un reposo de entre 24 y 48 horas después de haberlo realizado.

Muestra de vellosidades coriónicas: se lleva a cabo entre las semanas 11 y 14 de embarazo.

Para tomar la muestra de vellosidades coriónicas (tejido de la placenta), actualmente se prefiere la vía transabdominal  (insertando una aguja a través del abdomen y el útero hasta la placenta), que es menos riesgosa para el feto y más confortable para la futura mamá que la transcervical (a través del cuello uterino).

Durante el procedimiento se lleva a cabo una ecografía que permite guiar las acciones del médico. Después de tomar la muestra, se comprueban los latidos del corazón del bebé. Es recomendable que la embarazada descanse 24 o 48 horas luego de este procedimiento.

 

FUENTE: www.planetamama.com

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